ArtículosReseñas

Vertigo B-Sides Vol.5

La entrega anterior fue temática debido a una casualidad: el orden alfabético coincidía con tres trabajos de Grant Morrison que habíamos leído. Lo cual me llevó a preguntarme si podría volver a tener una entrega temática. Bueno, creo que los títulos elegidos tienen algo que me permite relacionarlas un poquito más, quizás un poco forzado, quizás no. Ustedes deciden. 

Last Gang in Town (2016) de Simon Oliver y Rufus Dayglo 

Alguien dijo alguna vez: “Los buenos viejos tiempos se han ido. Es por eso que son buenos, porque se han ido”. Si es de algún poeta es irreconocible para mí ya que no leo poesía pero los protagonistas de La última pandilla del barrio menos que yo. Ellos son un grupo de punks ingleses que a veces roban (si les sale), y otras veces causan desmanes menores en la vía pública (cuando ningún policía los ve). El relato de este grupo de cuatro jóvenes en los 70s se intercala con el presente, donde tenemos a casi todo el grupo, salvo por Ava, que los hizo reunirse una vez más en su propio funeral. Volviendo a “los buenos viejos tiempos” Oliver contrasta el presente realista de los protagonistas con el recuerdo cargado de nostalgia o incluso distorsionado por el deseo. 

Pero ya conocemos el estilo del autor, sobre todo su humor ácido, visto en The Exterminators (ésta columna), así que tendremos muertes bizarras, una reina muy muy hija de puta, madre de un príncipe con pocas luces, y un menú de fish & chips para degustar.

¿Y con que se acompaña esta lectura? Por más que el Londres de los 70’s pueda tener a los Pistols como el soundtrack típico, las páginas exudan un humor como solo un disco de Madness puede plasmar.

Mythos: The Final Tour (1996) de John Ney Rieber con Peter Snejeberg, Teddy Kristiansen y Peter Gross 

Mythos: The Final Tour podría ser la historia definitiva de Vertigo de fines de los 90’s de no ser porque ya hemos visto todos sus elementos. Ambientado en el mundo del rock, Rieber y compañía buscan captar un tono a lo Sandman, con deidades influyendo en el mundo humano, sumando una cosita Grunge, como hemos visto en House of Secrets anteriormente. El protagonista es Adam Case, músico que se comunica con dioses, espíritus y criaturas varias del más allá, que de alguna manera se sienten atraídas a su música. A su alrededor se presentan personajes secundarios con sus propias agendas, como Pain, personaje derivado de Desire, que está peligrosamente interesado en el fin del mundo.  

Como serie es interesante, y aunque se sienta bastante derivativa, tiene sus momentos. Entre la exploración de la infancia de Case, y los cameos de personajes como Constantine, o Black Orchid, es difícil aburrirse. Otra cosa interesante es que cada issue (prestige en realidad), está dibujado por un artista, o par de artistas, diferente. El último, a cargo de Teddy Kristiansen y Dean Ormston, es el más destacable. ¿Y a qué me suena todo esto? Bueno, yo lo maridaría con Dust de Screaming Trees (en gran parte por la voz árida de Mark Lanegan) o con algo de Morphine, que es un poco de espíritu bajonero.

New York Four/New York Five (2011) por Brian Wood y Ryan Kelly

Cualquiera que tenga en su currículum DMZ podría no producir nada más y jamás va a escuchar una queja de mi parte. Pero Brian Wood siguió con títulos como Northlanders, Starve y muchos más, por lo general con alguna idea con cierto “gancho”. Por eso me sorprende que New York Four sea del mismo autor, pero supongamos que en su determinación por no repetirse termine con algo que se siente un poco vacío. 

New York Four (novela gráfica) trata sobre cuatro chicas, Riley, Lona, Ren y Merissa, que ingresan a la universidad de New York y deben conjugar su nueva vida con las nuevas exigencias y una ciudad hiper activa. La segunda parte, New York Five (cuatro revistas) continúa la historia, que para muchos dejaba algunos cabos sueltos. NYF busca acomodarse en los estantes de las novelas young adult, pero tiene algo que con el paso del tiempo fui entendiendo. El plot, de las dos entregas no es algo muy interesante ni ganchero como mencioné, pero tratando de entender la motivación de Brian Wood comprendí que el punto siempre fue la ciudad.
Como esas películas que parecen hechas como excusa para admirar una ciudad o capturar un poco de su espíritu (a lo Manhattan o Lost in Translation) Wood y Kelly buscan esos landmarks o puntos icónicos para transmitirnos, a unas adolescentes como nosotros (asumiendo que podemos identificarnos por un minuto) lo que es mudarse a New York en ese momento de la vida.

La música también está presente, desde boliches hasta en su producción, con la hermana de Riley, y su modesta banda. Pero pensar en la música que acompaña NYF me llevó por un camino diferente. Recordé un par de bandas con chicas al frente, cuyo sonido hace pensar en el lugar que las vio nacer. Por un lado el disco One Beat, de Sleater-Kinney, que mezcla la energía, un obvio perfil under muy melódico, lo whimsical y una falta de pretensiones que forman una ecuación perfecta. De Nueva York, y más actual, las Daisy The Great, que aunque ya se prestan mucho a oídos hipsters, valen la pena escucharlas alguna vez. 

Hasta aquí llegamos con la entrega número 5 de Lados B de Vertigo, y aún no tengo nada definido para la próxima. Sólo sé que saldrá después del nuevo relanzamiento del sello, este mismo mes, así que al menos les recomiendo que le presten una pizca de atención. Y si esas nuevas series son buenas, más adelante podremos decir que las seguimos desde cemento. 

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Anibal Berrey

Como guionista frustrado, me puse a leer toda la historieta a mi alcance y de algún modo terminé acá.