Entre Mitos y Realidades: La Historia del Rosario
A la par que crece la industria editorial de historietas en Argentina (este 2025 se publicaron alrededor de 300 títulos), el medio también es visto cada vez con mayor frecuencia como un vehículo válido y valioso para proyectos de carácter oficial o institucional.
Sobre este tema no quiero explayarme porque ya lo analizó extensamente Judith Gociol en un artículo que -si los astros y los editores se alínean- podrán leer dentro de muy poco. Solo mencionaré algunos ejemplos ilustres como La Patria Dibujada (Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación, 2010), Historietas por la Identidad (Abuelas de Plaza de Mayo y la Biblioteca Nacional, 2015) o Trelew: La Pasión Fusilada (Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, 2022).
Por otro lado, viene notándose un interés por parte de artistas, editores y lectores en la recreación histórica de nuestro pasado. Con un mayor nivel de rigor y documentación o con un mayor nivel de libertad y ficcionalización, nuestra historia se ha vuelto uno de los temas habituales de nuestras historietas de estos últimos años. Y aplaudo que así sea. No solo porque la historia siempre merece revisitarse y profundizarse, sino también porque los resultados artísticos de algunos de esos libros son realmente excepcionales.
En ese contexto, llega a mis manos Entre mitos y realidades: La Historia del Rosario, un libro editado por la Municipalidad de Rosario, basado en el libro historiográfico Desde el Rosario de Horacio Vargas y producido por un brillante elenco de artistas.
Baste decir que los guiones son de Rodolfo Santullo y la dirección de arte está a cargo de Carlos Ariel Barocelli, la dupla de El pasajero del U-977. Si necesitaban una garantía de calidad, ahí tienen dos.
Fundación Mítica del Rosario
La historiografía se basa fundamentalmente en los documentos y, dentro de este campo, ocupa un lugar privilegiado el registro de los actos oficiales: Actas, informes, censos, nombramientos, etc. Pero ¿qué pasa cuando no los hay? ¿Qué pasa con Rosario si no hay ni un acta oficial de fundación? Evidentemente, la ciudad tiene su historia pero esta deberá reconstruirse a partir de otras fuentes y testimonios menos esquemáticos. Habrá que recurrir a los testimonios, las correspondencias personales… tal vez, a partir de las pequeñas historias privadas pueda reconstruirse la historia grande del pueblo. Será esa una historia más imprecisa, con zonas oscuras y versiones contradictorias pero, tal vez por eso mismo, mucho más rica en relatos y mucho más interesante desde el punto de vista narrativo.
Esa es exactamente la materia prima de la que se nutre Santullo para escribir los doce guiones de las historias que componen este volumen y que paso a detallar, guiándome por el nombre de los dibujantes porque los capítulos no tienen título.

- Francisco Paronzini: Con un estilo clásico y dinámico a la vez, ilustra la narración en primera persona de don Luis Romero de Pineda, quien se autodenomina “primer poblador del Rosario”. Se trata de un terrateniente y mercader de estos que por tener un certificado de pureza de sangre y una venia eclesiástica recibieron del gobierno la propiedad de enormes latifundios que después sabrían acrecentar mediante negociados y el infaltable exterminio de los pobladores originarios.
- Damián Couceiro: Le pone los dibujos a la historia de Francisco Godoy, quien se asentó con su familia y junto con un grupo de guaraníes en las tierras del nieto de Romero de Pineda y ahí (mitad rancherío, mitad toldería) empezó a levantarse el primer asentamiento de la que actualmente es la segunda ciudad más grande del país.
- Leo Sandler: Dibuja el relato que de su vida hace Pedro Tuella, maestro, pulpero, administrador de rentas de tabaco y naipes, capellán y primer cronista del Rosario. Él será el primero en intentar reconstruir la historia pasada y dejar registro del presente de esa pequeña aldea que, por entonces, parecía no importarle a nadie.
- Germán Peralta: Se prodiga en solo cuatro páginas -que ya quisiéramos que fuesen más- sobre la vida y la muerte de Francisco de Frías, primer alcalde del pago de los Arroyos y que fuera renovado en su cargo por cinco periodos. Además de destacar su honesto ejercicio de la función pública, la existencia de un alcalde sirve para tomar dimensión de que lo que surgió como un pobre caserío, había ido tomando pretenciones de ciudad.
- Alejandro Aragón: Será quien use de manera más estridente las posibilidades que brinda la edición bicolor. Ilustrará la historia de Ambrosio Alzugaray, un cura (sobrino nieto de Romero de Pineda) que convertirá en capilla el oratorio que construyera su abuelo. Para lo cual, le robó la estatua de la virgen a los guaraníes y, ya puestos, logró que los expulsaran del pueblo.
- Gonzalo Ruggeri: El dibujante con el estilo más humorístico y cercano al cartoon del tomo, narra con sus imágenes uno de los episodios clásicos de nuestra gauchesca: El malón. Aunque acá, el dibujo anuncia bien que el tono se alejará de lo épico para resolver el conflicto en clave de comedia.
- Diego Fiorucci: Dibuja algunas de las mejores viñetas del libro. Lo que me parece muchísimo considerando los grandes artistas convocados. En una pulpería hablan del nuevo alcalde, Isidro Nogueras. Un tipo que apoya la Revolución de Mayo (que en el interior tenía más detractores que incondicionales) y encima viene a tratar de ordenar las irregularidades que cometían los comerciantes locales. Ya se imaginan que no terminó bien.
- Cristian Mallea: ¡Qué carta brava le tocó al amigo Mallea esta vez! Solo cuatro páginas para dibujar uno de los acontecimientos más significativos del libro y de nuestra historia nacional: el primer izamiento de la bandera por orden de Manuel Belgrano. Como era de esperar, lo resuelve con total solvencia.
- Nicolás Di Mattia: Otro que aporta algunas viñetas deslumbrantes dentro de un estilo de iluminación crepuscular super atractivo. Un día antes de la Batalla de San lorenzo, San Martín tiene que encontrarse en una pulpería con un cura que le dará la información necesaria para planificar el ataque. Pero los enemigos lo saben y lo esperan emboscados. ¿Cómo hará nuestro héroe para entrar y salir?

- Pablo Ayala: Optando por la ilustración digital de fuerte presencia fotográfica, ilustra el episodio más trágicos del libro: El incendio de la ciudad a manos del infame Juan Balcarce. Asediado por las montoneras de Estanislao López y viendo sus fuerzas diezmadas, en 1819, el general unitario decide la retirada no sin antes prender fuego a la ciudad entera. El estilo de Ayala pueden resultar algo estático pero es perfecto para reflejar el dramatismo del hecho.
- Carlos Barocelli: Como no podía ser de otra forma, el maestro dice “presente” no solo desde la dirección de arte sino con ocho magníficas páginas en las que ilustra a puro golpe de pincel y aguadas el horror del campo de la Batalla de Cepeda. En una reivindicativa continuación del capítulo anterior, López y Ramírez se imponen a Rondeau y Balcarce a quienes permiten escapar “para no privar a la patria de brazos útiles para su defensa”.
- Eduardo Risso: Y cuando uno creía que lo había visto todo, faltaba (y no podía faltar) el mayor referente de la historieta en Rosario. A modo de coda, Risso dibuja (en las únicas páginas a blanco y negro puro del libro) el diálogo en el que López ensaya frente a Ramírez el discurso con las exigencias que presentará al cabildo de Santa Fe después de la victoria.
Un lujo total.
Debo decir que fue un placer haber leído este libro.
Tengo que sacarme el sombrero ante la habilidad y el profesionalismo de Santullo que logra hilvanar todas estas historias dotándolas no solo coherencia sino también de una tensión dramática que va en crescendo. Arranca muy bien, con las primeras historias del principio pero después va redoblando la apuesta a medida que se mete más y más en los sucesos más relevantes de la historia nacional.
Y cada artista parece haber entendido y adecuar su trabajo, no solamente al episodio que le tocó dibujar, sino también al tono que requiere la estructura general de la obra.

Completa el volumen un portfolio de ilustraciones a cargo de Victoria Azparren, Carina Altonaga, Aleta Vidal, Laura Bitar, Muriel Frega, Lauri Fernández, Paula Reyes, Paula Boffo, Carla Retamal, Dolores Alcatena, Muriel Frega yVanette Kosman.
Y como último regalito, se incluyen seis páginas con los sketches a todo color de Barocelli, con el diseño de personajes, el vestuario y los uniformes que se usaron como guía. Impecable todo.
Solo me resta desear que el libro tenga la distribución que se merece (a veces estas iniciativas de organismos oficiales son difíciles de conseguir) y pueda llegar a manos de todos los lectores del país. Sé que lo van a disfrutar enormemente.
