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“Martín Toro: Sargento de Frontera” de Morhain y Magallanes

Reseña del rescate columbero de Duma Ediciones sobre la obra de Jorge Morhain y Carlos Magallanes

Este clásico gauchesco correspondiente a la etapa industrial de nuestra historieta, fue creado por el escriba Sergio Almendro y el artista Carlos Casalla en 1967, para la revista El Tony. Replicando en cierta forma el rotundo éxito de Cabo Savino, Editorial Columba publicó al personaje ininterrumpidamente hasta bien entrada la década del noventa, totalizando casi quinientos capítulos. Entre 1981 y 1987, el serial contó con una gran dupla creativa, conformada por el prolífico guionista Jorge Morhain (Bs. As. 1942) y el talentoso dibujante Carlos Magallanes (Entre Ríos, 1942-Bs. As. 1987). Hacia Diciembre de 2025, Duma Ediciones lanzó al circuito de comiquerías Martín Toro: Sargento de Frontera, libro de 160 páginas, B/N, formato 24X17 cms. que rescata los primeros quince episodios de este período, originalmente publicados en El Tony Color y El Tony Super Color (1981-1982). Sin la tipografía a máquina y el nefasto color característicos de aquella editorial y con un extenso prólogo de su editor, Ricardo De Luca

PIEDRA Y CAMINO

Sargento del cuerpo Tres de Línea, Martín Toro está asignado a esa difícil frontera geográfica donde los fortines y fuertes del ejército resisten diariamente los embates de las distintas tribus indígenas, (Pampas, Tehuelches y otras) asentadas en tolderías que se diseminan a lo largo y ancho de nuestra pampa. Mientras el estado nacional se va apropiando de aquellos territorios por la fuerza, imponiendo su ley y su cultura, ‘Campaña del Desierto’ mediante; el protagonista, un abnegado gendarme de mediana edad comprometido con la causa a la que juró lealtad, se involucrará en historias de todo tipo, en las que el costumbrismo se mezclará, invariablemente, con el cumplimiento del deber. 

Asentado en el fortín Vigilancia, deberá guiar a sus hombres en el terreno, siguiendo las órdenes que llegan desde la comandancia. Esta particular dinámica generará cruces de todo tipo con aquellos bravos guerreros de pueblos originarios que, en inferioridad de condiciones, luchan por no desaparecer a manos del ‘huinca milico’. Asimismo, ello significará no pocos roces con criollos, gauchos y matreros de una sociedad que no termina de configurarse, cuya organización de poderes aún está en ciernes. Estos profusos enfrentamientos tendrán lugar cotidianamente en aquella compleja época fundacional del país, plena de vaivenes sociopolíticos, con diversas consecuencias. Así transcurrirán las jornadas para Toro y los suyos, entre malones, inclemencias climáticas, cuatrerismo, insubordinaciones, o algún que otro problema de polleras

Oteando el horizonte, en patrulla.

PONCHO AL VIENTO

Antes de analizar este puñado de entregas, vamos a realizar una consideración necesaria respecto de la categoría en que se enmarcan. El gauchesco fue, en el sello de los hermanos Columba, solo uno de los tantos géneros que mensualmente conformaban los índices de sus antologías, compartiendo lugar con otros: policial, bélico, ciencia ficción, humor y aventura. A nivel popularidad, cabe destacar que tuvo mayor éxito en el interior del país (donde habitaba el grueso del público lector) que en Capital Federal y Buenos Aires

   En tal sentido, Jorge Morhain ha sido uno de los autores más ligados a esta narrativa, estampando su firma, a lo largo de los años, en cantidad de guiones de Cabo Savino y Pehuén Curá, además de innumerables unitarios. Oficio y talento que se perciben en estas páginas, como era de esperarse. En la concepción y desarrollo de quince tramas que, leídas en conjunto, lejos de resultar repetitivas, ostentan buenas ideas y logrados giros argumentales. Además de distintos desenlaces, algunos más dramáticos que otros, claro está. Todo ello haciendo foco en el personaje principal y su oponente de turno, ya que casi no hay secundarios de peso, a excepción del voluntarioso soldado Solo.

Duelo en público (escaneo de revista original)

La faz gráfica, por su parte, presenta a un consumado lapicista. Basta recordar que Magallanes se inició profesionalmente en este mismo género, allá por los años sesenta, colaborando con el gran Enrique Rapela. A fines de la década posterior ingresa en la editorial de la palomita, desempañándose como ayudante del maestro Gerardo Canelo, en un principio, antes de comenzar a firmar sus propios trabajos. Acá podemos apreciarlo haciendo gala de un trazo realista, detallado y de gran expresividad, aún pese a las limitaciones propias del ‘estilo de la casa’, con un promedio de diez o más viñetas por página, que dejan poco margen para el lucimiento. Hay una notable documentación de la época y los lugares, apreciándose, también, un correcto diseño de personajes.

El sargento, cabalgando por los llanos.

Pasando en limpio, estamos frente a otro logrado rescate columbero de Duma, aún pese a algunos inconvenientes en la reproducción de ciertas páginas (pocas), donde los negros lucen algo empastados, suponemos, debido a la dificultad en la obtención del material desde donde escanear. Ojalá esta recopilación sea la primera de muchas, y el libro encuentre un público lector que acompañe la propuesta, ayudando a poner en valor un género frecuentemente menospreciado que, no obstante, cuenta con mucha historia en nuestra historieta. Y no merece caer en el olvido. 

Mariano Sicart

Rosarino, 45 años. Licenciado en Comunicación Social (UNR). Comiquero por naturaleza, casi. Cinéfilo. Voraz lector, accidental escritor.