Reseñas

“Deadpool/Batman” Editado por Panini Argentina

Reseña del crossover editado por Marvel, que marca el debut de Panini Argentina

Una de las presentaciones más convocantes de la última edición de Crack Bang Boom, realizada en Agosto de 2025 en Rosario, fue aquella que tuvo que ver con el anuncio de los responsables de la rama nacional del gigante editorial Panini Comics. Concretamente, la edición en nuestro país del especial que reinaugura la vieja tradición de crossovers periódicos entre personajes de DC y Marvel Comics, dos décadas después del recordado JLA-Avengers (2003), de Kurt Busiek y George Pérez. A escasos meses de su salida en EE.UU. (donde llegó a convertirse en el cómic más vendido del año), el público lector nacional accedió a esta grapa de 64 páginas, formato 26 x 17 cms. cuyo relato central lleva la firma de Zeb Wells, en guión, y Greg Capullo, en dibujos, con tintas de Tim Townsend y color de Alex Sinclair, complementada por seis breves unitarios a cargo de diversos equipos creativos.

Deadpool en la terraza del GCPD

Un mercenario chamuyero suelto en Gotham 

Bajo el título La muerte del Caballero, y a lo largo de 25 páginas (un issue mensual, casi) se desarrolla la nada compleja trama que inicia tras el arribo del alter ego de Wade Wilson a los pagos de Batman, con la intención de darle muerte. Contratado para ello, nada más ni nada menos que por el mismísimo Joker, quién ha estado robando sigilosamente y por debajo del radar, significativas cantidades de ciertos elementos químicos necesarios para generar su letal gas de la risa en proporciones industriales. Dato que, obviamente, no escapa al murciélago. Así las cosas, la misión de Deadpool resultará algo accidentada, parada previa en la Mansión Wayne, primero, y en la Departamento de Policía local (lo que habilita la participación del comisionado Jim Gordon), después. 

La resolución del conflicto, bien planteado por Wells desde el vamos, resulta tan de manual que no alcanza a sorprender en absoluto. Al lector avezado, por lo menos. ¿Qué se puede rescatar, entonces, del guión? Un buen manejo de los personajes participantes, sin lugar a dudas. El cazarrecompensas hablador marveliano, por ejemplo, no se excede con los chistes, resultando competente en su rol (experiencia de años de escribir a Spiderman, suponemos), mientras que Batman, como corresponde, está siempre un paso delante de todo y todos. Solo el Payaso del crimen aparece algo deslucido en su participación, menos intrigante y/o peligroso de lo que un argumento como este demandaba. La extensión no ayuda, si vamos al caso. Este mismo plot argumental, narrado en el doble de páginas, resultaría bastante más redondo. Curiosa elección de formato, por parte de los editores, para los crossovers del nuevo siglo. 

La labor de Capullo, por su parte, con su habitual entintador secundándolo, resulta lo más atractivo del volumen. Haciendo gala de su consolidado estilo, efectivo y efectista en partes iguales, encuentra en los colores de Sinclair el complemento justo para brillar. Otra vez, es una pena que debido a lo concentrado de la presentación elegida, sean pocas las secuencias de acción donde sus trazos puedan lucirse como corresponde. Pese a ello, el lapicista se las ingenia para imprimirle al one shot una identidad visual distintiva, merced a su habitual buen desempeño artístico, logrado desde una puesta en página clásica, con cuidada narrativa.

Bruce Wayne frente al intruso.

Superheroicas historias mínimas

Lo que sigue, a modo de material extra, son seis autoconclusivos donde ‘vale todo’. Entendiendo por esto, plena libertad creativa por parte de los guionistas y dibujantes involucrados, para jugar con sucesos, personajes y hasta universos completos. Sin mayores consecuencias, pasadas o futuras, claro está.          

Rompe el hielo La pistola y la espada, relato que lleva las firmas del escriba Chip Zdarsky y la pareja de dibujantes de Terry y Rachel Dodson. Estas ocho páginas narran una singular e hipotética alianza entre Wonder Woman y el Capitán América, formada durante la Segunda Guerra Mundial, que se proyectó en el tiempo hasta nuestros días, atravesando eventos clave en las continuidades de ambas editoriales. Funciona bastante bien, cabe destacar. Atrapa está escrita por Kelly Thompson y cuenta con arte a cargo de Gurihiru. Seis simpáticas páginas protagonizadas por el tiburón Jeff y el perro Krypto, personajes que disputarán un alocado partido de Volley. Historia muy menor. Lo contrario, sucede con las ocho páginas de El rojo y el verde, otro punto alto de estos contenidos, gestado por el gran Kevin Smith, en compañía de Adam Kubert. Daredevil y Green Arrow coinciden una noche en Hell’s Kitchen, contra un ejército de ninjas de La Mano y el Conde Vértigo. Para alquilar balcones. O azoteas, más bien.

Jeff y Krypto, team-up inesperado.

Menos ambiciosas resultan las tres últimas historias. En gran medida por su mínima extensión, pero también, por el excesivo fan-service que exudan. A saber, Rocket Racoon tiene un anillo de Green Lantern, son dos páginas que plantean la particular situación del título, previa experiencia de intercambio cultural entre los Guardianes del Universo y los Guardianes de la Galaxia, que también involucra a Nova y Hal Jordan. Escribe Al Ewing y dibuja Dike Ruan, sin mucho vuelo creativo. Sigue Duelo, una buena idea (cruce entre Old Man Logan y The Dark Knight Returns), que podría haber funcionado mejor con otro desarrollo, pero queda reducido a lo anecdótico, por el solo hecho de estar realizado íntegramente por Frank Miller, en apenas tres páginas. Cierra ¡La leyenda de Logo!, otras tres páginas que evocan la movida  Amalgam. Ryan North escribe y Ryan Stegman dibuja, la poco inspirada presentación de un personaje que surge, obviamente, del obvio cruce entre Wolverine y Lobo.

Pasando en limpio, estamos frente a un material que se deja leer, y no mucho más. Será cuestión de esperar a ver qué ofrece DC Comics con Batman Deadpool, para comprobar si la apuesta de volver a juntarse rindió sus frutos, artísticamente hablando. En lo comercial, ya sabemos, la fórmula seguirá funcionando siempre. Aquí, allá y en todas partes.

Mariano Sicart

Rosarino, 45 años. Licenciado en Comunicación Social (UNR). Comiquero por naturaleza, casi. Cinéfilo. Voraz lector, accidental escritor.

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