“La Bruja de Toska” de Cristian Blasco y Pablo Burman
Entre las primeras notas del sitio se encuentra mi reseña de Guía básica para sobrevivir a explosiones de Cristian Blasco e Ian Debiase, también por Viajero del alba. Aquella historieta, muy buena y justa merecedora de los premios ganados, era muy diferente en cuanto a edición al libro que hoy tengo en mis manos. Pero al margen de ser un libro tapa dura casi de lujo con extras correspondientes, también hay que hablar de la historieta.
BRUJERÍAS
Me vino a la cabeza una frase que me dijeron (y nunca me olvidé porque se cumple): “El comiquero tiene revancha”, y era imposible no relacionarla a la historieta de Blasco y Burman, la cual no pude conseguir en aquellos tiempos pandémicos, Y leyéndola ahora no podía dejar de pensar cómo este relato tuvo vida en otro formato tan diferente, ya que se siente pensada para ser un libro así. Pasemos a la historia y al dibujo.
Rita y Hugo, monja y cura respectivamente, son expertos en lo que muchos llaman “brujería”, y van de pueblo en pueblo cual mythbusters para desestimar las falsas denuncias o esclarecer la situación. Los vemos trabajar en un primer caso, y entendemos que la mayoría de las veces se adjudica el término brujería a cosas que se explican por otras razones. Entonces, cuando llega el turno de ir al pueblo de Toska, y a Rita le perturba, sabemos que es algo importante. Algo sucedido en aquel pueblo resuena en ella, en su pasado.

“La bruja…” es una historia con la extensión y el ritmo justo. Blasco aprovecha esto (y el tener a un dibujante que trabaja mucho) y se manda un guion casi cinematográfico, ganchero, en el que nada sobra y nada falta. De hecho, esta nueva edición tiene una mejor separación entre capítulos que crea pausas, con apenas un dibujo en sus carátulas, que suma bastante al clima.
Sin pretender hacerlo una posición moral privilegiada, está bueno como tira algunas pinceladas de temas que hemos visto relacionadas a las brujas como la sororidad, la conexión con el feminismo o el empoderamiento; pero como dije, están si prestas atención.

Ahora sí, el trabajo de Burman. Una de las cosas que más me sorprendió es cómo pasa de una sencillez totalmente desentendida y simple, a un nivel de detalle que te impacta, que te retiene. ¿El ritmo? lo maneja como quiere. Su estilo, muchas veces anguloso, que te recuerda a Edu Molina o Richard Case, también varía según la herramienta que emplea ya que (y acá me arriesgo al no conocer su background) pero como un pintor cambia de herramienta o técnica de un cuadro a otro, Burman lo hace de escena a escena o página a página. Sea esto tinta directa o aguadas, emplea lo convenga para la trama o clima.
Por momentos también me recordó a Richard Sala con unos aires cartoonish de expresionismo alemán, o un entintado crosshatching fuerte a lo Campbell en From Hell.

Es raro encontrar libros editados de esta manera de historieta nacional reciente (bah, o cualquiera que sea editada en el país), y la verdad es que les quedó un lindo libro. Y tanto por la historia y su dibujo creo que es super accesible para cualquiera que no tiene mucha historieta encima, como también para el que sabe un poco más y puede apreciar todo el trabajo y cuidado que tiene. La nueva edición de La Bruja de Toska es de no creer. Viajero del alba se mandó un libro casi de lujo dándole vida nueva al relato que Cristian Blasco y Pablo Burman dieran a conocer originalmente allá por tiempos de pandemia.
Conclusión rápida: la edición la rompe. Pero tengo que hablar sobre la historia y sobre todo de su dibujo.

